28 enero 2009

ECOLOGISMO EN ACCIÓN


Yo no suelo creer en los ecologistas, aunque sin ellos ya nos habríamos cargado el planeta. Te dicen NO a las nucleares y te piden alternativas, pero no te las dan. Les pones un parque eólico y protestan porque mueren algunas rapaces accidentalmente. Pones una desaladora y dicen que matan los peces y lanza CO2 a la atmósfera. Construyes un vía férrea para el AVE y “matas” la huerta. Y así podríamos seguir. Son el NO a todo, hasta que consiguen ser funcionarios en los mismos sitios donde con anterioridad protestaban ante sus puertas.

He conocido ecologistas que les han hecho la campaña a algún partido político en contra de otro, utilizando la “calidad potable” del agua potable. Luego, el agradecido beneficiario municipal les ha cambiado el agua al vecindario por otra, suministrada por una empresa privada y de peor calidad, pagada a precio de oro. Los ecologistas más destacados entonces, hace años que trabajan para una Diputación provincial, sin sonrojarse ante los cambios de color político en esa institución.

Antiguos luchadores por la huerta valenciana, que se enfrentaban acaloradamente y movilizando masas frente al by-pass, autopista de circunvalación que hizo posible el desvío de vehículos fuera del casco urbano de la ciudad de Valencia y zona metropolitana, acabaron siendo funcionarios de la Consellería de Obras Públicas de la Generalitat Valenciana y no se habló más.

En una localidad cercana a Valencia se montó un follón de no te menees, cuando años después de influir en la administración autonómica para recalificar una zona de playa con carácter de “zona protegida y valor ecológico” se quiso cambiar de nuevo la calificación a “zona urbanizable”. Para que la ciudad de Valencia, que entonces administraba la zona, no construyese un complejo hotelero y turístico, los ediles de esa localidad consiguieron el reconocimiento “ecológico” de una charca con aguas fecales que conducían al mar y donde sólo habitaban reptiles y algunas aves de paso. Se consiguió eso y la administración de la zona. Posteriormente uno de los grupos municipales que apoyó la “recalificación” propuso otra , para hacer la zona urbanizable. Se dividió ese partido entre ecologistas y no ecologistas. Los últimos fueron expulsados en masa. Se paralizaron las obras ya iniciadas. Al final se expulsó al dirigente nacional, un tal Ribó, que enviaba a las masas “ecologIstas, formadas por una veintena de chavales, que iban de excursión dejando los botes ecológicos de Coca-Cola tirados por los alrededores. Nadie se acuerda de ello. La zona sigue siendo una ciénaga abandonada, los propietarios se quedaron sin sus soñados millones, el municipio perdió una posibilidad turística, la propiedad del local del partido dividido cambió de manos, el ecologista Ribó cayó en el olvido. Y el resto de ecologistas... siguen fumando y bebiendo como antes. Algunos ya están colocados.

Con el “corredor” mediterráneo para la ampliación y mejora de vías que permita la circulación del futuro AVE, Valencia-Barcelona, hubo también algunas protestas. Venidas curiosamente de familiares y amigos de quienes tenían tierras en propiedad que podrían ser afectadas. Ya no hay protestas, al parecer hubo un arreglo “amistoso” con la administración central que valoró en su justo precio.

No pongo nombres ni localidades, salvo un sólo nombre y una ciudad, como es habitual en mis escritos. Suelo poner los pecados que creo que se pueden corregir y muy pocas veces los pecadores. No es preciso nunca, porque no me anima interés personal en ello, evitando además males mayores. Porque algunos tienen muy mala leche y dinero para soltarla a placer. Los interesados, que se busquen la información por otra parte.

Podríamos añadir otras grandes batallas de acción ecológica, LEMÓNIZ, la Y vasca, autovía de Leizarán, ASCÓ, etc. Todas esas acciones tienen trasfondo político, incluidas las acciones de GREENPEACE, pero gracias a ellos nos concienciamos de que hay que cuidar nuestro entorno y nuestra casa, que no es otra que el Planeta Tierra.

Los verdaderos ecologistas suelen ser los jóvenes con ideales nobles y también infantiles. Con la edad se cambia, argumentando eso de que “hay que ser realistas”. Si han sido avispados habrán conseguido vivir profesionalmente gracias a ese sueño de juventud. Algunos han sido consecuentes y han montado empresas de reciclaje, ayudados por alguna institución autonómica o local. Pero lo importante es que siga vivo ese sueño de juventud en nuestros corazones y hagamos algo en favor de la naturaleza. Y si nos vemos obligados a maltratarla porque necesitamos vivir sin renunciar a nuestras comodidades, que sea siempre buscando el mal menor y dando opción a la propia naturaleza para que se regenere cuando nosotros ya no estemos.

Yo también fui ecologista alguna vez, pero hoy sólo reciclo mi propia basura.

4 comentarios:

Esquirla de Aire dijo...

Yo es que tengo presente dos máximas, procedentes ambas de dos hombres sabios, a su manera al menos, y referentes para mí, que tampoco soy tan mayor (voy camino a los cuarenta), a saber: 1.- "Quien a los 20 no es revolucionario es que está muerto"; y 2.- "La naturaleza está al servicio del ser humano y no al revés; por eso el ser humano es responsable de la naturaleza y no ésta de aquél".

Luego, por ahí, pululando, hay personas y personajes cuyas motivaciones distan mucho de ser sinceras, como el tal Ribó, que mucho "lirili" y poco "lerele", tú ya me entiendes.

ciberneticaeterna dijo...

Colaboro desde hace años con Greenpeace, y si bien no estoy de acuerdo completamente con la política que llevan, ni con algunas de las formas (e incluso fondos) de sus protesta, sí considero necesaria su existencia, y beneficiosa para el bien común, pues como apuntas es la mejor manera de hacer un llamamiento, dejarse oír, y dejarse ver.
Y sin considerarme especialmente ecologista soy consciente de la importancia de cuidar el medio que nos rodea.

Nicolás dijo...

Coincido con el planteamiento general. Es muy fácil oponerse pero muy complicado -en más de una ocasión- dar alternativas serias y realistas. Normalmente las soluciones demasiado fáciles no lo son tanto a la hora de aplicarlas.

Pero también es cierto que sin la presión de algunos grupos ecologistas -habría que distinguir- a más de uno se le habría ido la mano más de lo que ya se le fue.

Carolus Primus dijo...

Creo que por lo que comentáis , en términos generales , venimos a decir lo mismo.

En estos momentos me encuentro agotado, he tenido un día jodido, pero deseaba dar contestación a vuestros comentarios.

Si queréis abundar en el tema sois libres, por supuesto.