03 enero 2009

LA IZQUIERDA, PALESTINA E ISRAEL


Los ataques del ejercito israelí a la población palestina de la franja de Gaza son desproporcionados y crueles por lo que supone de pérdida de vidas humanas entre la población civil. No exenta de responsabilidad queda Hamas, la organización que gobierna y vertebra la sociedad palestina en Gaza. Los continuos ataques con los cohetes caseros kasham desde Gaza al territorio de Israel, a pesar de las advertencias de las autoridades israelíes y de la mediación de Egipto, han provocado esta reacción bélica que, por los medios empleados, provoca a su vez el rechazo de toda la comunidad internacional.



Es condenable la reacción de Israel, pero no es menos condenable la actuación de Hamas que utiliza como escudos humanos a mujeres y niños sin importarles absolutamente nada lo que pueda pasarles. Los cadáveres son utilizados junto a la multitud de manifestantes en contínua agitación como un medio de propaganda para mostrarse como víctimas ante la opinión pública mundial. Cuando en la calma aparece una cámara de televisión afloran los tiros al aire, los nervios y los gritos de venganza. Luego vuelve de nuevo "la calma" cuando desaparecen las cámaras. Es una táctica demasiado vista y engaña solo a los idealistas. Son víctimas y los muertos son de verdad, eso es muy cierto, pero poco hacen los dirigentes que permiten y provocan los ataques terroristas al territorio israelí (como si fuese una fiesta) por buscar la paz y el bienestar de su pueblo, hacen todo lo contrario. Y eso también es condenable.


El origen del conflicto entre judíos y palestinos no viene de unas elecciones ganadas por Hamas y no reconocido su triunfo por Israel o los Estados Unidos, ni siquiera por la fundación del Estado de Israel en 1.948, cuando se otorgó casi idéntica proporción de territorio para árabes y judíos. El conflicto dura más de un siglo, casi cuando en 1.881 se produjo la primera gran ola de inmigración judía a Palestina.


Cuando en 1.920 la Sociedad de Naciones (predecesora de la ONU) adjudicó Palestina al Reino Unido (tras siglos de dominación turca) como mandato administrativo estaba muy presente la Declaración Balfour (ministro de AAEE británico) que promovía el establecimiento de una patria para el pueblo judío en Palestina. Los judíos palestinos siempre reclamaron esta promesa hasta su independencia mientras repelían los ataques de los árabes a sus kibutz (asentamientos israelíes en régimen de autogestión). Las luchas se pierden en la memoria mucho antes de la "expoliación" al pueblo palestino (árabe).



La tradición de la izquierda europea es apoyar a las organizaciones independentistas palestinas (especialmente en vida de Yasser Arafat, líder de Al Fatah), sin embargo es contradictorio con la doctrina que se defiende, ni los métodos de lucha (terrorismo), ni el sistema democrático (aunque haya habido unas elecciones impuestas por la comunidad internacional, que precisamente ganó Hamas), ni la ideología (no es socialista o de izquierdas) ni sus ideas religiosas tienen nada que ver con lo que en Europa entendemos como izquierda y progresismo.



Todo lo contrario ocurre con el origen sionista (con raíces socialistas) que se puso en practica en el Estado de Israel (los famosos kibuts donde millares de militantes izquierdistas europeos han pasado, y pasan, sus vacaciones) y donde la libertad y la participación democrática es un oasis rodeado de dictaduras islámicas y en cierto modo medievales. Sólo su poderío militar, motivado por las sucesivas guerras con los países árabes limítrofes , y los métodos empleados contra una población palestina (árabe) en inferioridad de condiciones, distancia a los judíos de Israel de la izquierda europea y mundial.


No se quiere desde aquí justificar la escalada violenta que el ejercito israelí está llevando a cabo sobre una indefensa población civil en Gaza. Se pretende equilibrar la balanza y huir de extremismos llevados por la emoción. Es evidente la desproporción y el grado de las armas empleadas y por ello se debe condenar dichas acciones.


Tampoco hay que olvidar que Israel suele dar oportunidades para la paz, ejemplo de Cisjordania dominada por Al Fatah, por lo que al mismo tiempo que se exige el cese de la violencia por parte de unos , también se debe exigir el cese de actos terroristas por otros, por muy justificadas que puedan ser por ambas partes dichas "respuestas" violentas.

3 comentarios:

Carlos dijo...

Hola tocayo,

Yo realmente no estoy muy seguro de si la hipocresía real parte de la ONU, de los medios (que en multitud de casos no se hacen eco de sus resoluciones, salvo en las que venden más ejemplares) o de ciertas ideologías.

El caso es que con ese afán de posicionarse del lado de "sus buenos de la película", ni la ONU, ni los medios, ni ciertas ideologías le hacen ningún favor a la verdadera causa de la paz real.

Condenar la falta de paz de unos, consintiendo, e incluso justificando, la del bando contrario, no creo que sea precisamente una forma de manifestar un sincero deseo de paz.

En clave de humor, aunque no sea muy políticamente correcto, es como decir: "Pepito no pegues a Juanito que, aunque él también te pega, es más pequeñajo que tú y le haces más daño".
Por experiencia (me he criado con tres hermanas) y si mi madre me hubiese dicho eso (que si que me lo decía), no suele funcionar. Mi hermana pequeña se tuvo que llevar algún que otro "galletón", tras mucho aguantar por mi parte, por toca-pelotas. Que lo era y mucho.

Quizás esto sea una secuela de mi post. Te pido desculpas.

Un abrazo.

Carlos dijo...

Me refiero a lo que yo acabo de escribir, no al tuyo.

Matizando, que nunca viene mal.

Carolus Primus dijo...

Hola Carlos:

Dudaba de escribir una referencia al conflicto creado precisamente por esa hipocresía y esa indiferencia de la tan cacareada "comunidad internacional". Se ha dejado ir de madre a unos y a otros.

Viendo tu post y coincidiendo en los mismos puntos de vista, al final no he dudado en aportar mi granito de arena perdido en el desierto-

Es claro lo que se ve desde el exterior. Por similitud y también en clave de andar por casa " si el niño te pega pataditas en la espinilla y sigue pegándotelas a pesar de serias advertencias es lógico darle un empujón para que deje de joder ". Lo que aquí ha ocurrido es que se ha visto el empujón y no las pataditas. Claro que es un niño, pero hace sangre....

Es una comparación odiosa, quizás despiadada y cruel por la gravedad de la situación y por supuesta "insensibilidad", pero es la mejor y didáctica explicación de lo que está ocurriendo en Gaza, que no en Cisjordania donde también habitan los palestinos de origen árabe.

Como siempre, los más indefensos se llevan la peor parte. Es lo que denominamos "daños colaterales".

Que acabe el sufrimiento lo más pronto posible y que sirva, si es que puede servir para algo la violencia que lo dudo mucho, para iniciar un nuevo período de paz definitivamente real y duradera.

Es lo menos que podemos desear.

Saludos y gracias por la Janis.