08 noviembre 2008

MIEDO A LA LIBERTAD


En muchos pueblos valencianos que visito, observo que las gentes que he conocido como socialistas, simpatizantes o votantes, ya no hablan. Tienen miedo de defender lo que creen porque el ambiente sigue enrarecido como en los últimos cinco años. Son los de derechas los que, amenazantes y a grito pelado, los insultan mencionando a Zapatero despectívamente y porque saben que son simpatizantes se comportan delante de ellos como matones de barrio.

Son muchos años que las emisoras de radio y televisión de la caverna ejercen de lavadoras de cerebros, por la mañana, tarde, día y noche. Con la crisis (o sin ella) estos energúmenos que campan a sus anchas, empiezan el día en la panadería, en la tienda, en el bar, en el trabajo, en el médico o en cualquier sitio, su labor de zapa:" ¡Eessteeee Zaapaterrooo.... si que nos ha llevadoooo a la ruínaaaaa1. ¡Qué bueno que era Aznar!". A partir de ahí esperan que alguien conteste. Si lo hace alguien..."¡¡ La tiene clara !!". Si no lo hace , continúan con sus improperios. Yo no sé si estarán pagados, pero lo parece.

Muchos simpatizantes de izquierdas me dicen que es que la gente tiene miedo porque se acuerdan de lo que pasaron en sus casas... temiendo por la vida de sus padres o abuelos. Me dicen que es una sensación rara porque ya ni pueden expresar su opinión como antes, en los primeros años de la democracia. Incluso, apuntan, si pones tienda lo primero que hacen (los de derechas), es enviarte a alguien para decirte algo así : "¿Supongo que ya sabes a quien hay que votar, nooo?".

Un hecho generalizado, porque en todos los sitios me lo comentan, es el renacimiento de la “acción católica”. Es decir, se aprovecha una infraestructura religiosa (como cuando los contrabandistas de tabaco utilizan su “organización” que igual vale para traficar con drogas) para organizar actos religiosos que igual valen para aprovechar y ejercer el control de la gente que es “roja” y la que no lo es, como para coaccionar o repartir el voto que deben ejercer “ĺíbremente”. Ya funcionan las listas de los que van a votar y de los que no. Sobre todo se ejerce una presión que da “miedo” y eso trae malos recuerdos a mucha gente.

Muchos vecinos de puerta, amigos incluso de muchos años, han dejado de hablarse por culpa “de la política”. Comitivas de señoras bien vestidas recorren las calles para organizar eventos religiosos de cualquier tipo (cualquier santo sirve para una misa), en cada calle hay una encargada de organizar y de recaudar “tres euros para los pétalos de la virgen”, o del rosario, o de la venida del Cardenal. En cada finca hay una encargada también de recaudar y de informar quién es quién. Incluso ya aprovechan para organizar algún evento de Cáritas. Al mismo tiempo que hacen todo esto, dejan caer eso de ¡ Pues ya sabemos lo que es Zapaterooo...!, para comprobar el futuro voto que es anotado convenientemente. Cuando celebran “su acto” se aseguran de saber quién no ha acudido y, por supuesto, va a la lista de “rojos”. Todo esto sirve también para cualquier tipo de elección municipal, autonómica o nacional. A través de esta estructura se sirve a una ideología que pretende favorecer al Partido Popular, que financia desde las instituciones estos eventos “populares y religiosos” para beneficiarse de su trabajo de “hormiguitas” de la caridad.

Si no fuese porque estamos en 2.008, pensaría que estamos en otra época. Ni siquiera en tiempos de la dictadura he conocido tal “fervor religioso” y mucho menos ligado a un partido político, el Popular. Con razón se tiene miedo. No son muchos, pero son los únicos que hablan, actúan y coaccionan, ayudados por los medios de comunicación, la mayoría son de derechas, que envenenan el ambiente. En este sentido, losdemás padecemos la falta de libertad, igual que la pueden padecer en el País Vasco, pero en este caso, los que ejercen el “terror” son de otra clase de nacionalísmo, mas bien nacionalatólico. De ahí a las pistolas rabiosas sólo les hace falta una señal.

No me extraña nada que la gente se sienta tan sola y aislada en esto de la política y que se callen para evitar males mayores.... como se hizo durante cuarenta años. La realidad para muchos de estos ciudadanos de izquierdas, o que simplemente no se identifican,  que cometen la maldad de pensar diferente es, en realidad, mucho más cruda que como lo pinto yo.

4 comentarios:

Franesco dijo...

Amigo Carolus: No vivo en Valencia, pero por motivos de trabajo paso bastante por Alicante, como por Murcia, y soy consciente de esa situación de predominio de las ideas “populares” y, aún más, de la violencia dialéctica con que se emplean sus defensores. ¿Cómo combatir o, al menos, contrarrestar la situación?

Ya te he leído anteriormente, aunque entonces no hice comentario alguno, preguntarte por la desaparición de la militancia activa (“¿Dónde están los afiliados socialistas?”) y hablar de la importancia de dar la batalla (“Jorge Alarte: ganar la calle”). Y me pregunto: ¿acaso tienen que ser los militantes de base quienes defiendan a cara de perro, en cada barrio, las ideas del partido? ¿Aún a costa de sus negocios, quienes los tengan? ¿Poniendo en peligro su puesto de trabajo si se trata de contestar a un superior francamente reaccionario? ¿Y, entonces, cuál es la labor de los cargos públicos? ¿Cobrar e impedir que otros/as “compañeros/as” ocupen sus puestos? ¿En eso consiste hoy día la "lucha de clases"?

No, amigo, no. La militancia socialista (y yo milito en Madrid, donde también el ambiente está enrarecido, aunque no tanto como en Murcia o la Comunidad Valenciana, sobre todo porque apenas hay poblaciones pequeñas y en las grandes ciudades la tensión se dispersa...) está cansada de acudir a su agrupación para proponer actuaciones y que sus ideas se tiren a la papelera. Nuestro partido se ha convertido, por voluntad de sus dirigentes y la incapacidad para cambiar las cosas de los militantes, en un partido de cuadros, en donde sólo deciden unos pocos. Y no siempre bien.

En realidad, siempre fue así, porque el sistema de organización mediante delegados enviados a los congresos no ha cambiado; pero quienes antes acudían mandatados a los mismos dejaban oír su voz y si tenían que contradecir al líder de turno, lo hacían... A Felipe González hasta le ganaron una votación, en aquellos tiempos en los que después se renunció al ideario marxista. Pero ya no es así, porque ser discrepante se ha convertido en un problema. Te consideran desleal y en cuanto la crítica es reiterada se pasa a la acusación de actual "al estilo Rosa Díez”...

Así son las cosas. Lo hemos visto en la reunión del Consejo Territorial, cuando el presidente Zapatero o algún asesor monclovita tuvo la idea (¿ocurrencia?) de apoyar los presupuestos del PP. Ni uno solo de los secretarios generales de Federación se negó (¡secretarios generales, apoyados por los militantes de sus regiones!), o al menos dijo que habría que mirar caso por caso y que en unos sitios sí se apoyaría y que en otros se desaprobarían. Y si no se plantan quienes están al mando de las organizaciones, ¿qué se puede pedir a los militantes que no ocupan un puesto de responsabilidad, cuyos planteamientos no trascienden y que, además, no tienen la seguridad de que, digan lo que digan, integrarán unas listas electorales que les permitirá dedicarse a lo que les atrae, que es la acción política? Ya no quedan los Ibarras o Bonos de antaño.

En mi caso, no tengo apetencias políticas institucionales, y por ello no me dedico a medrar (en el buen sentido de la palabra) en el partido. Y uno de los mayores motivos es que sé que sería imposible ayudar desde un puesto gubernamental en el formato de partido actual: en cuanto abriera la boca o dijera en persona cosas similares a las que escribo en mi blog (vamos, como las que dices tú, o cualquiera que sienta la causa común de la izquierda), aparecería el censor de turno y arruinaría para siempre una hipotética carrera política. Y lo que no voy a hacer, ni yo ni nadie, es abandonar una carrera profesional personal para dedicar tiempo y esfuerzo a una causa que al final depende de que le caigas en gracia a tal o cual dirigente.

Por ello, la política se ha convertido en una tarea profesional, a la que se dedican quienes sí están dispuestos a pasar por ese aro. Cuando se trata del PP no hay problema, porque si te la juegas en política sabes que una vez derrotado (interna o externamente) te harán un hueco en sus empresas privadas los amigotes a quienes hayas favorecido desde el poder (he ahí el caso de Zaplana), pero en el PSOE no sucede, y además me alegro de ello: no hay que ejercer un cargo con la expectativa de dar el salto a una empresa privada. Pero lo que si hay que hacer, y muchas veces se echa en falta, es que los dirigentes se la jueguen con la misma intensidad que muchas veces, aunque cada vez menos por los motivos que he apuntado, hacen los militantes de base.

Es una reflexión personal, quizás demasiado extensa, pero clara.

Un abrazo, Carolus. Me gusta tu blog.

Carolus Primus dijo...

Amigo Franesco:

Mejor que lo has explicado tú yo no lo he podido hacer. Acabas de describir lo mismo que muchos afiliados y militantes socialistas me comentan y todos ellos llegan a conclusiones similares o parecidas.

En mi modesta opinión son los militantes de base los que deben realizar la labor de concienciación. ¿Pero cómo, si el ambiente que te rodea es hostíl, si los "cuadros" sólo se ocupan de sus negocios (ocupar cargo es uno de ellos), si tu opinión no vale, y si vale corres el riesgo de ser vapuleado y apartado, si tu medio de vida corre peligro, etc ?.

No es una situación fácil para nadie y está muy claro que el PSOE en su conjunto es una maquinaria que funciona a los solos efectos de acceder al poder. Para mantenerse unos años en la cresta de la ola y luego conseguir un bendito retiro. Ser "funcionario", con cargo político o con cargo laboral, es el objetivo.

Parece que sólo nos queda el "lenguaje" socialista sin contenidos. Pero, ¿A qué precio?.

No importa. Lo fundamental es que, en algún momento de nuestra vida, algo de lo que pensamos se plasmará en la realidad y poco a poco mejoraremos nuesta suerte y la de los demás. ¿ Para eso nos levantamos cada día, no?.

Encantado de conocer tu opinión, Franesco, no diferimos mucho en nuestras opiniones e inquietudes.

Te he añadido a mis blogs favoritos para seguir tus comentarios en tu blog, aunque ya te había leido en otras ocasiones a través de "blogoesfera progresista".

Saludos y a seguir como sea.

Anónimo dijo...

Es graciosa esta situación. En Murcia, en Madrid, en Valencia, y en cualquier lugar donde gobierne el PP existen dictaduras, zonas sin libertad de expresión, donde existe un miedo total entre los seguidores de otros partidos, ya que en esas zonas, si votas al PSOE te vienen y te rompen las piernas.

Creo que la gente como vosotros teneís la realidad muy distorsionada, y por suerte sois minorias, seais de uno o de otro partido. Por que sois unos instigadores, generadores de conflictos sociales, que para conseguir el poder os inventaís lo que sea. Da asco que en plena democracia surja gente así, y lo triste es que sea gente joven.

Carolus Primus dijo...

Ni tanto ni tan calvo, anónimo.

Nadie dice que haya "MIEDO TOTAL" ni que ·"TE ROMPAN LAS PIERNAS".Ni nada de lo que afirmas. Eso lo dices tú, lísto.

Eso de tener "la realidad muy distorsionada" y "que sois unos instigadores, generadores de conflictos sociales, que para conseguir el poder os inventaís lo que sea... " supongo que lo dirás por ti, que lanzas la piedra y te escondes en el anonimato.

Veo que no sigues mi blog y eres nuevo/a para afirmar esas tonterías, sacando de contexto lo que te viene al pelo para decir sandeces.

Por cierto, me había olvidado de que en este blog no se admiten comentarios anónimos, por lo que seguramente he abierto "el filtro" sin darme cuenta. Lo volveré a poner.

No obstante, gracias por tu comentario, es tu opinión.