01 junio 2009

LA GENTE DE MI BARRIO ANTE EL 7-J

Los vecinos de mi barrio están en otras cosas. No hablan de las europeas salvo los convencidos de cada partido. Como mucho preguntan a los enterados por preguntar. Ya saben lo que van hacer el próximo domingo y su interés pasa por las cosas que les son más cotidianas.

La campaña electoral y las votaciones representan una “perturbación” más en sus vidas. Tienen conciencia plena de que “la decisión” ya fue tomada hace un año a nivel nacional y que las municipales están muy lejos. Las elecciones autonómicas vienen a ser un apéndice de las municipales y , en realidad, no se es muy consciente del poder real que en sus vidas representan los gobiernos autonómicos. Lo mismo pasa con estas elecciones europeas, son un apéndice de las nacionales pero convocadas aparte. Todo se reduce al gobierno de España, el Presidente del gobierno, y al gobierno municipal, el Alcalde.

Estas elecciones sólo representan un período en el que los partidos políticos se esmeran en tirarse los trastos a la cabeza con mayor intensidad y un ensayo para las próximas. No va con la ciudadanía.

El resultado previsible es el empate técnico, como reflejan las encuestas, seguramente con una ligera variación en favor de las posiciones conservadoras. Es lo lógico. Castigo al gobierno como proyección de responsabilidades en situaciones personales, concentración de voto en la derecha que suele ser más participativa, división de la izquierda y abstención de los que no perciben beneficio alguno y poco tienen que conservar, etc. No hay que asustarse, es lo normal.

Europa queda muy lejos. Aunque las competencias del Parlamento Europeo sean las más amplias de toda su historia, la no visualización de un gobierno europeo con un presidente al frente, desmotiva no sólo al electorado español sino al europeo en su conjunto. Se sigue sin percibir el poder real de Europa, al igual que el de los gobiernos autonómicos, en nuestras vidas. No se descubre nada nuevo.

La crisis, en gran parte debido a la tardanza en verla como tal, afecta a los ciudadanos de forma desigual pero sin mucha más diferencia que en los años de bonanza anteriores. El sistema de protección social ha funcionado pese a sus imperfecciones y los que percibían rentas más bajas siguen percibiéndolas, aunque menos. Los que hicieron su agosto en época de bonanza, aunque ya no tengan trabajadores a su servicio, colocan sus ahorros en otros negocios. Como en situaciones de crisis anteriores, la actividad económica ha pasado a “sumergirse”. El empresario se ahorra impuestos y dispone de mano de obra mucho más barata sin necesidad de despedir, puesto que oficialmente no hay actividad. El trabajador complementa sus ingresos por desempleo con trabajos extras aunque sea para las mismas empresas en que trabajaban antes de pasar al paro. Sólo los que se han metido en préstamos al calor de los buenos tiempos y que vivían al día son los que han visto la peor cara de la crisis. Los más “desheredados” son los que perciben realmente esta crisis de la que nunca han dejado de salir. Pero estos, los desheredados de siempre, no votan. La “ley del silencio” vuelve a nuestras vidas como en épocas anteriores. A la larga el sistema es el que se ve perjudicado por falta de ingresos y con ello nuestra esperanza, por salir del túnel de la crisis lo más pronto posible, seguirá en “espera” un poco más.

Que nadie se lleve a engaño. Los ciudadanos no están por la labor de elegir modelos ideológicos y económicos, tampoco por premiar o castigar a determinados partidos a nivel nacional. Esta “perturbación” democrática, que son las elecciones europeas, no deciden nada de lo que se tiene como más propio. Es así y no hay que darle más vueltas.

Esa es la vida cotidiana y las cosas en que están los vecinos de mi barrio.

3 comentarios:

Josito dijo...

Los políticos "profesionales" han conseguido, con sus continuos enfrentamientos y la corruptela, que da la sensación de estar generalizada, han conseguido que a la gente de a pie deje de interesarnos la política y, mucho menos, si el centro de decisión está a 3.000 kms. de aquí.

Nicolás dijo...

Pues desgraciadamente sólo el voto puede poner a cada uno en su sitio. Todos los intentos de desmotivar y de repetir machaconamente que a la gente no le interesa Europa tienen un claro objetivo político. Y ya se sabe que "si tu no vas ellos vuelven" Y yo no quiero que vuelvan.

Carolus Primus dijo...

Josito:

Las personas somos pecadoras, estemos donde estemos, pero las ideas son las que nos distinguen como personas y como grupo. No querer pertenecer a un determinado grupo porque existan corruptos es legítimo pero poco constructivo para nuestros intereses como personas responsables. La corrupción y el enfrentamiento es propio del ser humano. Renunciar a nuestras propias ideas porque no nos guste que otros que dicen compartirlas no sean consecuentes es de estúpidos.
Pero somos libres, incluso para no querer serlo.
Yo distingo muy bien una cosa de otra incluso sin tener el mínimo interés por lo que ocurra a 3.000 kms. Sin embargo, la gasolina de mi coche viene de más lejos.

NIcolás:

Yo lo tengo muy claro y votaré al PSOE porque, al menos en el papel, defiende mi forma de pensar.

Saludos para los dos, gracias por la paciencia.