07 julio 2009

CAMPS, EL HILO LLEVA AL OVILLO


Los trajes de Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana, no es todo lo que se pone en tela de juicio. Las "dávidas o regalos" aceptados por Camps, según el auto del magistrado instructor del TSJV, José Flors, son un chiste en comparación con todo el entramado político, social y económico que, al parecer, configura el verdadero pensamiento del Partido Popular.

Desde la toma del poder en el gobierno español por José María Aznar, allá por 1.996, el principal objetivo de las huestes populares era trasladar todas las empresas, bienes y servicios públicos a manos privadas, las suyas, al más puro estilo neoliberal.

Primero se colocaban en puestos clave de las principales empresas públicas participadas por el Estado y Gobiernos autonómicos a fieles servidores ligados al PP, que se encargarían de hacerlas inviables y ruinosas para justificar su posterior privatización. Mientras tanto creaban una red de empresas paralelas que se ocuparían de ofrecer "ayuda" a las congestionadas empresas públicas, ofreciendo los mismos servicios de una forma rápida y eficiente hasta sustituirlas en sus funciones. También se acudía a la ayuda de instituciones afines, como las relacionadas con la Iglesia Católica, muy especialmente en materia de educación y de sanidad. De esta forma se mostraba al ciudadano la sensación de que la gestión privada siempre era mejor que la "desastrosa" gestión pública. Otras empresas creadas al efecto, al parecer el caso Gürtel es una punta de un grandioso iceberg, serían las encargadas de hacerse con las principales contratas administrativas que luego distribuirían en subcontratas a empresas leales y silenciosas.

El truco está en que las entidades privadas cobran dos o tres veces el valor por un mismo servicio dado por la pública, a la que se ha hecho "quebrar", y que a su vez sirve para financiar el propio servicio ofertado, a la nueva infraestructura creada y al Partido Popular, se supone, de forma indirecta. ¿Cómo?. Los beneficiarios contribuyen posteriormente con sus donativos en el caso de las empresas; con campañas favorables en los medios informativos a cambio de publicidad institucional o con el trabajo personal de miles de simpatizantes agraciados con algún trabajo ofrecido a dedo en alguna de las múltiples empresas privadas creadas por el PP y que se nutren de los contratos administrativos o directamente en puestos de trabajo dependientes políticamente del Partido Popular.

Todo ello sale de las arcas públicas, del ciudadano. En otros casos el ciudadano paga directamente, como en la compra de un piso con sobrecoste, que se distribuyen entre promotoras de construcción, entidades financieras (bancos o cajas de ahorro) y municipios a través de licencias urbanísticas, resultando, en principio, menos cargas en impuestos, lo cual a priori da la sensación de buena gestión municipal. Las campañas electorales ya las financiaran en su momento con el oportuno cheque las empresas caídas en gracia, si quieren continuar. Pero al final , el pagano siempre es el ciudadano.

Es importante señalar que cuando se modifican las condiciones jurídicas de empresas y servicios públicos, la oposición no puede acceder legalmente a toda la información. Mucho menos cuando los servicios son privados, en cuyo caso sólo pueden apoyar o no el traslado de un servicio de una empresa a otra, según lo que se estipule en los pliegos de contratación. Una trampa legal muy utilizada en la Comunidad Valenciana es dividir los presupuestos de los grandes contratos para , al no alcanzar la cantidad necesaria para poder ser fiscalizada por la oposición, los contratos se adjudiquen a dedo sin la menor explicación.

Es un entramado mafioso que funciona a todos los niveles empezando por el municipal. El cambio de gobierno, con José Luis Rodríguez Zapatero, supuso coger a media España con el paso cambiado. Era necesario montar la bronca que se montó en la legislatura pasada para evitar la actuación inmediata de los tribunales. Si ahora sale algo, como el caso Gürtel, ha sido por lo que pasa siempre, por un "chivatazo" de los agraviados o los descontentos del propio Partido Popular. Si no hubiese sido así jamás nos hubiéramos enterado de nada.

De todas formas, no esperemos mucho de los resultados que se puedan obtener en el caso Gürtel o similares cuando los poderes mantienen vasos comunicantes de color "blanco y en botella". A una mala, el President Camps o quien le sustituya si se da el caso, puede convocar elecciones anticipadas ahora que lo tiene "a huevo" con los últimos resultados de las europeas y pillando a los socialistas del PSPV-PSOE en bragas. Políticamente en poco les puede afectar a estas alturas.

Lo que se trata es de desenmascarar ante el ciudadano dos modelos de hacer política a lo "Mr. Jeckil y Mr. Hyde"que en realidad es uno: El real, basado en lo que se ha explicado anteriormente y el ficticio, el que sale en los medios de comunicación tapando al PP con la oportuna acusación al PSOE sobre cualquier nimiedad convertida en crimen de Estado. Es el verdadero Partido Popular, implicando a toda la sociedad hasta la médula en esta forma corrupta de actuar y de obtener el voto "cautivo" del ciudadano .

No es preciso poner aquí ejemplos. Cualquiera que ojee un periódico a diario se encontrará con casos muy similares a lo esbozado. Lo importante es preguntarle directamente al ciudadano si de verdad es ese el modelo de sociedad que prefiere, con todos los datos en la mano. Si es así, sólo necesitamos encontrar un Berlusconi a la española para redondear y esa es la tendencia a la que nos quieren llevar los medios afines a este entramado logístico del PP.

Actualización 05-08-2009:Pues cuando puse lo de "blanco y en botella" no pensaba que Doña Rita Barberá nos saliese con lo de las anchoas, pero sí tenía claro que el Tribunal Superior de Justicia Valenciano no iba a ser muy independiente, como parece que ha pasado este lunes al archivar la trama valenciana del caso Gürtel. Es un buen comienzo para aquello de la justicia partidaria. A ese paso conoceremos en un futuro no muy lejano la justicia de la mafia, tal y como pasa en algunos países sudamericanos con otro tipo de justicia, más rápida y "efectiva" marcada por los sicarios del narcotráfico. Esperomos que sea fiebre de una noche de verano, por el bien de todos.

2 comentarios:

Rafael del Barco Carreras dijo...

DE GARZÓN...

Rafael del Barco Carreras

Otra astracanada, o enchufando su particular ventilador... un insulto a los que hemos sufrido la corrupción de DERECHA E IZQUIERDA... ¿cuantos le pagaron a él en Nueva York?.
En este momento en que alegremente los de LA CAIXA anuncian querellas para septiembre con BILLONES DE LAS ANTIGUAS PESETAS perdidos por acreedores y ahorradores, INMOBILIARIA COLONIAL SA... que también se anuncia por fin el juicio por la corrupción de LA DELEGACIÓN DE HACIENDA DE BARCELONA con delitos de HACE VEINTE AÑOS... y corrupción... tras corrupción... con el SISTEMA FINANCIERO ESPAÑOL...podrido... y la JUSTICIA otro tanto...y jugando a los trajecitos...
Ver www.lagrancorrupcion.com y www.lagrancorrupcion.blogspot.com

Rafael del Barco Carreras dijo...

SASTRE O CHOFER.


Rafael del Barco Carreras



Lo atribuyen al General De Gaulle, y a otros, “los peores enemigos de los poderosos son el chofer, el ayuda de cámara y la amante”. El sastre de los “trajes de Camps” me recuerda el chofer del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona. Siempre he ignorado porqué tenían un chofer en Madrid, pero ahora sé seguro que le amenazaron con el despido si no colaboraba en el guión montado por Javier de la Rosa y Narcís Serra, acusador particular por Alcalde de Barcelona.

El chofer declaró que Serena, Del Barco y Antonio de la Rosa eran íntimos puesto que salían con amiguitas y les hacían regalos. Y si al chofer lo amenazaron con el despido, a dos de sus amantes o amiguitas con algo peor. Éramos íntimos. Unas cenas se convirtieron en ORGÍAS (a la Prensa le encantan las orgías) y en la sentencia en VICIOS. ¡Claro que al juez instructor hubo que regalarle un PISO!... y a otros, Prensa incluída...más, mucho más...

www.lagrancorrupcion,com