14 abril 2010

79 ANIVERSARIO DE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA

Hoy celebramos el 79 aniversario de la II República (1.931-1.936). La República murió en 1.936, a partir de esa fecha vino la guerra civil y casi cuarenta años de venganza del bando vencedor. Honrar a la República es hacerlo con los millones de españoles, de derechas y de izquierdas, que trabajaron por un mundo mejor para ellos y para sus hijos. Una minoría acabó con el sueño de libertad, al igual que hoy una minoría pretende imponer su apolillada ideología fascista, aprovechando la libertad que les concede la democracia que desean suprimir.

El período republicano siempre ha sido asociado por el bando vencedor y sus herederos ideológicos como detonante de la guerra civil española cuando, en realidad, la guerra fue originada por los militares golpistas que, como el general Sanjurjo o el general Mola, conspiraban desde el mismo nacimiento de la República.

La violencia desatada en su momento no fue mucho mayor que la ejercida contra la joven democracia actual, durante el período de la transición política. Sin embargo, la coyuntura europea de entonces no propiciaba un desenlace pacífico, cuando los intereses militares de la Alemania nazi y la Italia fascista se centraron en el apoyo total y sin “condiciones” a los golpistas de Franco, mientras el resto de las democracias miraban hacia otro lado. Sin esta ayuda de Hitler y Mussolini a Franco, la República habría sobrevivido. Seguramente nuestra suerte hubiese ido pareja al resto de las democracias europeas en la Segunda Guerra Mundial.

Hoy quiero referirme, brevemente, a dos aspectos que igual antes que ahora interesaron prioritariamente a los legisladores de la República: El trabajo y la educación.

La reformas laborales pretendían mejorar la vida de los trabajadores reduciendo la jornada laboral, implantando los seguros sociales y creando las delegaciones de Trabajo. España era eminentemente agrícola, con lo que la legislación laboral estaba orientada preferentemente a este sector. El paro y la crisis económica que afectó a la mayoría de países desde el “crack” de 1.929, llegó a España con retraso pero también afectó a nuestro país. No existieron planes contra el paro, en su lugar se propusieron grandes planes de obras públicas para fomentar el empleo público, como el Plan de Ferrocarriles de Madrid y otros, que absorbieron la mano de obra desempleada. Fueron las grandes reformas de modernización en las infraestructuras del país las que pretendían, al igual que medio siglo después, poner a España a la cabeza de las grandes potencias industrializadas. Finalmente se ha conseguido, pero a un precio demasiado alto: guerra civil, exilio de nuestros principales pensadores, científicos e ingenieros; expolio y persecución de la mitad de la población y emigración forzada.

Por otra parte, el régimen republicano deseaba que la cultura se extendiera a todos los niveles y que el país abandonara el analfabetismo secular de los españoles. La enseñanza primaria y secundaria estaba en manos, principalmente, del clero. El no entendimiento de los legisladores republicanos - que no eran precisamente de izquierdas en su mayoría - con la Iglesia Católica, supuso un alto coste financiero para las arcas republicanas y agudizó el resentimiento de la Iglesia, muy ligada a la monarquía, contra la república. Fue un error que resultó demasiado caro y cruento a los intereses de la joven y naciente democracia. Aún así la República creó más de 10.000 escuelas, el presupuesto de educación se incrementó en un 50% y se aumentó el sueldo de los maestros.

No todo eran huelgas, alborotos y asesinatos, como se nos ha querido hacer creer a “sangre y fuego” desde la más tierna infancia. La República era lo mismo que hoy es nuestra democracia, surgida de la Constitución de 1.978. La guerra civil y la posguerra fueron... otra cosa.

Deberíamos honrar la II República como parte importante de nuestra historia, desligada por completo de la guerra civil y de sus consecuencias.

Somos sus herederos, lo queramos o no.

2 comentarios:

Nicolás dijo...

¿Dónde estás? Se te echa de menos.

Carolus Primus dijo...

Hola Nicolás, perdona la ausencia. Tengo el portátil "en el otro mundo", por eso me dedico más a leer con el smartphone, muy chulo, pero muy engorroso para escribir.

Supongo que cuando aparezcan por mis pastos algunos brotes verdes, podré renovar mi parque tecnológico. Hasta ese momento tendré que visitar alguna biblioteca que otra, un poco olvidadas, o invitar a algunos amigos a tomar café en sus propios domicilios para "socializar" la maquinaria que me permita escribir.

Agradezco tu interés muy sinceramente. Por desgracia para mí me llevo muy mal con los portátiles, no me duran más de dos años. Y eso que en el último año no lo he gastado mucho, el segundo aparato que me cargo en tres años.

Echo de menos la torre "milenaria" que montaba a piezas. Duraba más.

Aunque en plan "fantasma", estoy por aquí. Envidio tu capacidad de estar todos los días al pié del cañón, a mi me cuesta cada vez más. Problemas tecnológicos aparte.

Recibe un cordial saludo, amigo.