24 junio 2010

TEST DE STRESS, EL MILAGRO ECONÓMICO DE ZAPATERO


Hasta hace una semana España iba camino del desastre siguiendo los pasos de Grecia. El paquete de recortes, la reforma laboral y otras medidas del gobierno español – y cualquier otro paquete que se hubiese presentado- eran insuficientes para París, Londres y Berlín. Es cuando, en el último Consejo Europeo, Zapatero se saca de la manga la iniciativa de hacer públicas las pruebas de esfuerzo de la banca española (test de stress), exigiendo al resto de socios comunitarios hacer lo mismo.

¡Milagro!. Los bancos españoles superan la prueba siendo el Banco de Santander uno de los mejores situados para soportar futuros ataques especulativos. De forma automática “ya no hay crisis”, todos los amigos de la Unión Europea, los mercados y sus grupos de presión internacionales, los medios de comunicación -Financial Times incluido- y hasta el mismísimo Obama se vuelcan en parabienes y alabanzas a los esfuerzos del gobierno español para reducir el déficit. Hablando mal y rápido hasta una mierda empaquetada le hubiese bastado a Zapatero para conseguir ese giro de 180 grados después de esa hábil maniobra. La clave ha sido mostrar transparencia y exigirla, lo que no ha gustado a algunos socios europeos.

No hay que tirar las campanas al vuelo, la situación sigue siendo grave pero no tanto como la que tienen Alemania, Francia, Inglaterra o Italia, donde han tenido que inyectar grandes cantidades de dinero público para tapar los agujeros de su banca privada. En España no teníamos ese problema pues los bancos españoles ya disponían de un fondo, controlado por el Banco de España, para respaldar y prevenir posibles agujeros. El problema que tenemos deriva del alto nivel de endeudamiento que los españoles tenemos con los bancos a nivel particular y éstos, a su vez, con la banca internacional. Otro gran problema, no menos importante, es la reestructuración de las cajas de ahorro con el necesario ajuste de caballo en sus cuentas, secuela de la gran fiesta inmobiliaria donde estaban inmersas y el consiguiente pinchazo.

El principal problema de Europa es Alemania. En una entrevista al diario alemán Die Zeig, el reputado financiero George Soros aseguró que la política económica de Angela Merkel, canciller de Alemania, es una amenaza para Europa que podría destruir el proyecto europeo. Soros afirma que la salida de Alemania de la moneda única sería útil para el resto de Europa. Angela Merkel con su “miedo a la inflación” (alza de precios) está conduciendo a Alemania y al resto de países europeos a la recesión económica con sus ajustes de estabilidad, enfrentándose incluso con Francia donde también se aplican políticas monetaristas y neoliberales. La obsesión que tiene la Merkel por actuar en solitario, a base de medidas de “ama de casa” y de recorte doméstico, primando los intereses alemanes sobre el resto de los europeos, está conduciendo al colapso del euro y a la desintegración de una política común, según Soros, donde los enfrentamientos por hacer valer las políticas económicas de cada país están a la orden del día.

La Merkel, consciente de que Alemania es la locomotora que debe tirar de las economías europeas y que además es la principal fuente de financiación del resto de los socios comunitarios, ha optado por unas políticas miopes y caseras para salvar primero su país, obligando al resto al ajuste de cinturón para evitar que sus economías crezcan antes que la alemana. De paso se asegura el reintegro de capitales a Alemania evitando el susto de la falta de liquidez de países como Grecia o España, si estos “derrochan” en inversiones públicas necesarias para la recuperación y posterior crecimiento económico.

De ahí vienen los ataques desleales desde Alemania hacia países como España, poniendo en solfa su solvencia económica y haciendo circular rumores en tal sentido, mientras aprovechaban para conseguir créditos más baratos en su competición con la propia España para conseguir financiación de los mercados. Y en eso llegó Zapatero e hizo público los test de stress de los bancos españoles, fundamental para demostrar la solvencia financiera. Parece que no le gustó mucho a la Merkel porque tuvo que comprometerse, junto al resto de países, a hacer públicos los de los bancos alemanes en los próximos meses. Y por cierto los bancos alemanes están ahora recurriendo masivamente al Banco Central Europeo (BCE), gran aliado de Alemania, para conseguir créditos que los recapitalicen, antes de hacer públicos sus test de stress.

De momento nos han dejado en paz e incluso la agencia de calificación crediticia FICHT, una de las principales que influye en que paguemos los intereses más altos o más bajos por el crédito internacional que solicitemos, alaba las medidas de ajuste del Gobierno y las califica de “ambiciosas”. Afirmando que las preocupaciones sobre la solvencia de España son “exageradas”, siendo “sólido” el sector financiero. Este último el que ha soportado las pruebas de esfuerzo ante ataques a su solvencia.

Sólo por ello, el semestre español en la presidencia europea queda de por sí justificado. No obstante y no menos importante, hay que añadir que a petición de la misma presidencia española se decidió impulsar una tasa a la banca para que el dinero público no tenga que salir al rescate de las entidades financieras en caso de futuras crisis, así como proponer al G-20 la imposición de una tasa a las transacciones financieras. Es una medida intervencionista ( socialdemócrata, keynessiana o lo que se desee) de primer orden, fundamental para controlar los mercados y una brecha abierta en el modelo neoliberal que se quiere imponer desde los mercados y los gobiernos conservadores europeos.

Otra cosa es que las medidas de ajuste económico, la reforma laboral y la futura reforma de las pensiones del Gobierno socialista español sean del agrado de todos. De momento Zapatero ha anunciado que la mayoría de estas medidas se han tomado de forma obligada por la coyuntura y por las presiones económicas, es un paréntesis para asegurar el futuro del Estado de Bienestar. La duda está en cómo disminuir el número de parados, alrededor de cuatro millones y medio, sin que se reactive la economía a base de inversiones y ayudas por parte de las administraciones públicas.

Veremos los resultados tras un breve bajón económico, a uno o dos años vista. Entonces se podrán valorar con más perspectiva estas decisiones.

1 comentarios:

Nicolás dijo...

Para que veas que poco se necesita para caer en el más profundo de los pozos o para salir e él. Aunque también es posible que nunca existiera el pozo y todo fuera un espejismo.