03 noviembre 2010

EL PLAN OCULTO DEL PP NO ES TAN OCULTO

Mariano Rajoy enseñó este domingo pasado la patita en el diario EL PAIS. Cámeron es su ídolo, antes lo fue Sarkozy o la Merkel, y no tardará en tomar como referencia a los del Tea Party que acaban de dar un bofetón descomunal al Sr. Obama. Lo bien cierto es que las políticas contra el Estado de Bienestar que pregonan estos nuevos profetas del neoliberalismo no son nada nuevo para el Partido Popular. Las aplican en la Comunidad Valenciana, en Murcia, en Galicia y en la Comunidad de Madrid.

Voy a dejar unos pequeños ejemplos de lo que se prepara a gran escala, pero que ya está en marcha en algunas autonomías gobernadas por el PP.

Es importante dejar claro que lo que está en cuestión es el sistema europeo de Bienestar Social, basado en unos servicios públicos de calidad y gratuitos para la población, que se financian a través de los impuestos. Hasta la fecha los gobiernos europeos, tanto de izquierdas como de derechas, han respetado el mantenimiento de esos servicios, concretados en los sistemas públicos de sanidad, educación, pensiones y otros servicios sociales, como responsabilidad de las administraciones estatales, regionales o municipales. El resto de los sectores corrían a cargo de la iniciativa privada.

Ha cambiado el sentido de “propiedad”. Lo que todos entendíamos como “propiedad colectiva” de determinados servicios esenciales, gestionado por igual por socialistas y conservadores, es entendido por estos últimos, a raíz de las teorías neoliberales, como un robo de “su propiedad” fundamentado en que se financian con el pago de “sus impuestos”, despreciando a su vez la parte que pagan el resto de los ciudadanos, que consideran ociosos y despilfarradores de “su dinero”.

Ante tal consideración, los conservadores han emprendido el asalto al Estado, primero consiguiendo el poder democráticamente y, a través de él, controlando los servicios públicos que irán vaciando de contenido paulatinamente en favor de empresas y entidades privadas afines. Este proceso incluye gestionar “a precario” los servicios públicos asfixiándolos económicamente para justificar la utilización de empresas externas, que son las que reciben finalmente el grueso de la financiación que debería ir al sector público.

Tenemos el caso de la sanidad que, con la excusa de las listas de espera, se desvían pacientes a clínicas y hospitales privados donde se les da un trato exquisito sin coste alguno para el paciente. En realidad ese coste es asumido por triplicado por la administración pública en primera instancia ( se paga el mantenimiento del hospital público que no presta el servicio, más el de la clínica privada que lo presta, así como el “impuesto revolucionario” que financia las campañas electorales del benefactor). Luego, desmantelado el servicio público sanitario, y argumentando un “excesivo gasto en sanidad” , se procede a exigir el “co-pago” del servicio para, posteriormente en un futuro próximo “liberalizar” o “privatizar” todo el sector.

Lo mismo pasa con los colegios privados a los que van los “seleccionados” y que disponen de ordenadores y toda clase de material tecnológico pagado con dinero público. El resto de la masa va a los colegios públicos, masificados y dejados languidecer por falta de inversión.

Finalmente el objetivo de la derecha es montar sus propias empresas privadas sin necesidad de poner un sólo euro, los euros los pone el Estado (todos los ciudadanos). Si cambia el poder no hay problema, quien lo ocupe deberá contar con las empresas privadas que ofrezcan servicios públicos y que pertenecerán, por supuesto, al Partido Popular en el caso español. Si no lo hacen así (si son los socialistas los que ocupen el poder) y desean hacer sus propias políticas sociales, deberán crear nuevos servicios con el consiguiente incremento de impuestos, lo que les hará impopulares y perderán las elecciones. La derecha volverá y privatizará lo nuevo creado por los anteriores. Además, quien quiera trabajar deberá pasar por el "besamanos" del Partido Popular, ya que las empresas privadas son su forma de crear "clientela". Es diabólico pero cierto.

A todo esto hay que unir el activismo de la “agitrop” del Partido Popular, incansable desde los tiempos de Aznar. Son periodistas, intelectuales, tenderos y ansiosos de tener “enchufe”, muchos de ellos cabreados con los socialistas por no haber obtenido en su día la prebendas que esperaban, y que actúan rabiósamente en contra de todo aquello que huela a socialismo. Son los que cambian la mente del resto de la población para preparar el camino neoliberal.

Dicen que, como siempre, avisamos de “que viene el lobo” para no perder, es posible, pero lo cierto es que el lobo no se ha ido y permanece al acecho entre las ovejas.

Algo tendrán que pensar los ideólogos de nuestra izquierda si no queremos volver de nuevo al principio.

2 comentarios:

Ana Please dijo...

No pasa nada por que venga el lobo, nos vacunamos y ya estamos listos, todo el rebaño de ovejas para ir al matadero.
Solo de pensar, que voy a tener que pagar por trabajar, me entra una alegria en el cuerpo...
Primus, de donde no hay, no se puede sacar. Saludos

Nicolás dijo...

Desde el punto de vista económico, nada nuevo bajo el sol. Lo del matrimonio homosexual ya me jodió un poco más.