24 enero 2009

INTERNET, CONTROL Y USO POLÍTICO


Cuando estamos inmersos en una crisis económica y social profunda similar a la Gran Depresión del 29, que condujo por inercia a la Segunda Guerra Mundial, el pesimismo y el escepticismo hacen presa de nuestras mentes. Ello conduce a la frustración, esta a la agresividad y por último al enfrentamiento y a la guerra. Cambiar esta dinámica y no dejarse llevar por la inercia es el trabajo principal de nuestros líderes.

La comunicación instantánea, gracias a INTERNET, contribuye a crear similares estados de ánimo en los ciudadanos a nivel mundial. El uso de esta tecnología por los políticos y líderes sociales, al igual que lo hace el nuevo presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, puede contribuir a mejorar las expectativas, ahora negativas, que los ciudadanos perciben sobre su futuro. Su uso intensivo y responsable por nuestros líderes pueden cambiar situaciones a medio y corto plazo en beneficio de la sociedad. La condición humana, por otro lado, muestra que los líderes, pequeños o grandes, tienen tendencia a acaparar la información y los medios por los cuales se transmiten en su propio beneficio. La guerra (la lucha por conseguir los objetivos que justifican su liderazgo ) , aunque sea “pacífica”, es el estado natural de nuestros líderes.

Los grandes avances científicos y tecnológicos del siglo XX iban ligados a la industria de la guerra ( al igual que INTERNET, que posteriormente fueron aplicándose con gran éxito en la sociedad civil. Incluso los avances impulsados por la carrera espacial, que como el velcro que sustituye a las cremalleras y los famosos microondas de nuestras cocinas han hecho más llevaderas y cómodas nuestras vidas, han tenido mucho que ver con la “competencia agresiva” entre los bloques comunista y capitalista en la llamada Guerra Fría del siglo pasado.

Los medios tecnológicos puestos a disposición de toda la sociedad en el último cuarto de siglo han contribuido a hacer realidad lo que en su día H.M. McLuhan definió como “aldea global”. INTERNET, como máxima expresión de esta “aldea global” , posibilita la comunicación en directo y en breves instantes entre un lugar remoto de un desierto africano, donde se esté realizando una operación a vida o muerte, y un equipo médico de apoyo en un hospital situado en Europa, a miles de kilómetros y con el sólo uso de un par de ordenadores con la tecnología necesaria para conectar a través de un satélite. Esta comunicación puede salvar una vida humana que de otra manera no sería posible.

También se posibilita que un “broker” sin escrúpulos hunda en cuestión de minutos las entidades bursátiles occidentales y asiáticas con una serie de instrucciones financieras dadas desde su portátil... mientras disfruta con su bebida preferida al sol de una isla perdida en el Pacífico. Hechos como este, realizados gracias a la comunicación global, son también los peligros que nos acechan utilizando los mismo medios que para salvar una vida humana.

El control de las comunicaciones y de las acciones derivadas escapan de los gobiernos y también de las grandes corporaciones multinacionales que controlan los medios productivos y los flujos de mercancías y capitales. Un gran pacto mundial entre gobiernos y corporaciones multinacionales se hace necesario para corregir actos aislados que pongan en peligro las economías y el bienestar de millones de ciudadanos. Inevitablemente , a ello se irá por la excesiva codicia y autonomía de determinados ejecutivos, verdaderos “tiburones” de las finanzas, que han puesto en peligro la estabilidad mundial.

El otro peligro, justificado por esta necesidad de control, es el uso que determinadas “autoridades” puedan realizar de este control. Lo que en teoría puede servir para nuestra propia defensa (como en el caso del control de las comunicaciones para evitar actos terroristas tras el 11-S en los EEUU), también puede convertirse en un dispositivo de censura y de “robotización” de voluntades. El sistema democrático y de participación universal efectiva deberá ser afinado para impedir tentaciones totalitarias y situaciones advertidas por Orwell en su “Gran Hermano” de su clarividente novela “1.984”.

Si hacemos caso a las visiones de la literatura de “ciencia-ficción”, el futuro conjugará un hipotético gobierno mundial, bien controlado por algún organismo que represente a los gobiernos nacionales o bien formado por corporaciones multinacionales que ejerzan el control tecnológico. Pero al mismo tiempo convivirán junto a ese hipotético gobierno mundial multitud de de junglas urbanas con sus respectivas tribus. INTERNET o el sistema de comunicaciones que lo sustituya, será el único nexo que una a la futura sociedad del futuro. Eso si no nos hemos cargado el planeta mucho antes.

Sea como sea, seguiremos viviendo igual que en el pasado... de forma trivial, pero con INTERNET ligado a nuestras vidas para siempre.

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