23 marzo 2010

LA CRISIS SIEMPRE CASTIGA EN LAS URNAS AL GOBERNANTE

Las elecciones regionales francesas han pasado factura a Sarkozy en Francia y se presume que en un futuro próximo a Brown en el Reino Unido y a Zapatero en España. La izquierda francesa, hecha unos zorros, ha recogido el premio del descontento. Mucho más preocupante es la media del 17 por cien obtenido por el ultraderechista Frente Nacional de la hija de Le Pen en Francia. Se repiten los resultados electorales en situaciones de crisis, válido para cualquier región o país. Recogen los frutos los ociosos y los profetas del catastrofismo.

En la Comunidad Valenciana no parece que vaya a ocurrir así. El electorado identifica la crisis con el gobierno central, la crisis no va con el gobierno de Camps que, con Gürtel o sin Gürtel, pasa desapercibido. Ni siquiera la oposición socialista valenciana le hace sombra, cuando acaben con sus problemas domésticos y despierten será demasiado tarde.

Lo normal es que todos los gobiernos regionales ligados al PSOE como Andalucía, Castilla la Mancha o Catalunya, reciban un castigo severo, como ocurrió con Joan Lerma cuando estando en la presidencia de la Generalitat Valenciana y con una muy buena gestión, recibió el palo de una crisis de segunda categoría. No ocurrió así con las Comunidades de distinto color político.

El PSOE debe propagar su trabajo para evitar el efecto "Sarkozy"
Resulta obvio que el gobierno de Zapatero ha hecho lo que se debía hacer para mantener la paz social: proteger a los desempleados y las capas de población más desfavorecidas hasta la venida de tiempos mejores. Entre otras cosas porque la solución a la crisis depende de una recuperación económica global, sobre todo en Francia y Alemania que son nuestros principales importadores y en Estados Unidos, origen de la gripe que arrastra a todo el mundo. Zapatero no dispone del recurso de la devaluación de la moneda, que aliviaría algo nuestra situación y tampoco dispone ya de los 20.000 millones de euros de superávit de la anterior legislatura, fundidos como era de esperar en el socorro a la deuda privada de los españoles. La falta de trabajo ha fulminado los compromisos hipotecarios de una población endeudada hasta las cejas, resultado de las alegrías de la época de bonanza. El cierre de negocios y cuatro millones de parados ( dos de ellos heredados de la época Aznar) también han disminuido los ingresos de la Hacienda Pública. Ya no queda mucho por hacer salvo seguir invirtiendo en proyectos públicos a gran escala y para ello se requiere aumentar el déficit de la deuda pública y aumentar los impuestos a los que tienen el dinero.

Las Comunidades Autónomas y los ayuntamientos, que han contribuido con su alegría derrochadora durante una década, siguen malgastando casi el 50 % de los ingresos estatales que les corresponden de nuestros impuestos, pero con ellos no va la crisis y siguen esquilmando a un ritmo desaforado los bolsillos de los contribuyentes. Y este es un problema muy grave de cara a las próximas elecciones regionales y municipales: sólo sufrirán descalabros los ayuntamientos y comunidades autónomas del mismo partido gobernante en España, el PSOE. Y será así porque, como se ha dicho antes, la crisis se identifica con el gobierno central y asociados al mismo color político.

¿ Qué hacer ? . Sin duda repetir hasta la saciedad el mensaje de lo que se ha hecho: proteger a los menos pudientes hasta que se recupere la iniciativa privada e invertir en obra pública para capear el temporal mientras se preparan las bases formativas de reciclaje de un nuevo sistema económico.

El PSPV-PSOE debe recuperar el tiempo perdido para evitar el desastre electoral
Para los socialistas, en la oposición en la Comunidad Valenciana, lo mejor es utilizar a sus propias bases, sin demora, en la difusión de una alternativa acorde con el proyecto nacional. Más importante todavía: implicar al partido gobernante en la Comunidad Valenciana en la corresponsabilidad de la crisis. De hecho su política de ladrillo, traca y eventos deportivos, ha sido el principal coladero por donde la crisis económica ha sido más grave en esta región, sin otra alternativa que esperar la llegada de euros de Madrid para volver a malgastar. No sólo Gürtel.

De no ser así, el descalabro será mayúsculo.

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