30 septiembre 2010

LA HUELGA LA GANÓ LA PRENSA DE DERECHAS


Los sindicatos cumplieron su papel dignamente: pararon donde tenían influencia (grandes empresas y transportes), cumplieron los servicios mínimos y no hubieron incidentes salvo casos aislados. El gobierno socialista a su vez fue respetuoso y dejó el baile de cifras para los principales actores. Todo ha quedado en tablas.

Pero ya ayer los diarios digitales de la derecha , con sus medios radiofónicos y televisivos, afinaron su puntería en desacreditar a los sindicatos y boicotear de forma sibilina la jornada de huelga. Mataban dos pájaros de un tiro al afirmar que estaba “pactada” como si de una obra de teatro se tratara, lo que caló hondo entre la población y resultó ser, junto a la frase “tenían que haberla hecho antes” el comentario general de la calle. Ciertamente los que deberían ser protagonistas principales, los ciudadanos que a su vez son trabajadores, pasaron a ser meros espectadores. Con ellos no iba. Es más, trabajadores de izquierdas y tenderos de derechas coincidían en acusar a gobierno y sindicatos de ser culpables de la crisis por igual. Es el mundo al revés.

Hoy las portadas de los principales periódicos, preparadas con varias semanas de antelación, se despachaban con un rotundo “Fracaso general” y “acción violenta de los sindicatos” (ABC y El Mundo), “Huelga borroka” ( asimilándolos a los seguidores de ETA en LA RAZÓN), o pidiendo “¡Juicio a los piquetes! (como se pedía por el ultraderechista diario La Gaceta). Pero el transfondo era lanzar el mensaje de que “los sindicatos son mafias financiadas por el gobierno” como indicaba un columnista del ABC, famoso por palizas en bares de copas. Así van las cosas.

La prensa moderada, que también participa de las teorías neoliberales que arrasan por el mundo entero, constataba un “impacto moderado” (El País) o “una huelga no general” (LA VANGUARDIA). El resto de diarios regionales se decantan por titulares y análisis parecidos según barrios e ideologías. Nada nuevo.

Lo cierto es que los sindicatos, a pesar de la digna actuación para los tiempos que corren, han resultado tocados y asimilados por la población como comparsas del gobierno socialista. Tienen que ir cogidos de la mano a la fuerza y buscar un entendimiento.

También deberíamos reflexionar sobre el poder que ejercen los medios de comunicación sobre nuestra vida diaria y nuestro pensamiento. Poder en manos de grupos empresariales que, salvo excepciones, sirven a una ideología y a unos intereses muy ligados al neoliberalismo, palabra que pocos trabajadores entienden pero que les va gustando. Si miramos en la trastienda de cada grupo editorial veremos que periódicos, emisoras de radio y televisiones pertenecen a un mismo nucleo de amiguetes, con un Berlusconi escondido a la cabeza- Estos grupos son los que en verdad ejercen de “Gran Hermano” controlando a los gobiernos. Podremos creer que como son producto, los gobiernos, de la voluntad popular, pues no deberían quedar afectados. No es así. Nuestro conocimiento, nuestro pensamiento y nuestras decisiones se basan siempre en lo que nos transmiten los medios de comunicación. Incluso si no queremos admitirlo pensemos que las opiniones de los que nos rodean y que de alguna forma nos influyen, también parten de esos medios.

Fijémonos en algo tan inocente como un comentario referente a lo que va a hacer el gobierno socialista tras la huelga general: “no vamos a cambiar nuestra política porque España lo necesita”. No hay argumentos de peso, solo “por necesidad”. Nadie explica en qué consiste esa necesidad, porqué se toman una medidas y no otras, ni cuales son las perspectivas según se apliquen unas u otras. Es tan ambiguo que cualquier periodista puede informar a favor, en contra, o lo contrario de todo lo anterior. Es un juego de palabras, pero en eso consiste la manipulación.

El gobierno pierde seguidores, implicando también a los sindicatos, al no comunicar claramente y con razonamientos comprensibles hasta por el más idiota que pueda haber en este país, sus decisiones. La política comunicativa de un gobierno es tan importante, o más, que sus propias acciones. Dejarla en manos de otros, como ha hecho hasta ahora, significa que sus decisiones dependen siempre de lo que quieran comunicar los medios. No controla ni su presente ni su futuro y por lo tanto es un gobierno débil, aunque tuviese mayoría absoluta. Sus actos serán borrados de un plumazo cuando dejen el poder. Y serán los seguidores, y votantes circunstanciales, lo que paguen el pato en el futuro.

Ya está pasando, lo estás viendo.

1 comentarios:

Nicolás dijo...

La prensa de derechas tiene muy claros cuáles son sus objetivos que pasan por acabar con el actual gobierno y llevar bajo palio a Rajoy a la Moncloa. Si para ello hay que recurrir al amarillismo pues se hace.